Salpicar a un peatón cuando llueve puede ser sancionable

Ante la llegada de una Dana estos días en gran parte de la geografía española, analizamos algunas conductas que se deben evitar con lluvia o granizo.

Pisar un charco y salpicar a un peatón: el artículo 46 señala que el conductor debe moderar la velocidad «cuando pueda salpicarse o proyectarse agua, gravilla u otras materias a los demás usuarios de la vía» por lo que la consideración de infracción y su gravedad están vinculados a la velocidad, por no adecuarla a las condiciones de la vía.

Parar el coche para esperar a que escampe en una zona prohibida: parar o estacionar el coche en curvas, cambios de rasante, zonas de estacionamiento para uso exclusivo de personas con discapacidad, túneles, pasos inferiores, intersecciones o en cualquier otro lugar peligroso o en el que se obstaculice gravemente la circulación o constituya un riesgo, especialmente para los peatones, se sanciona con una multa de 200 euros.

Parabrisas sucio, dañado o agrietado: el artículo 19 del Reglamento General de Circulación señala que «la superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circule». Por lo tanto, el parabrisas no solo debe estar libre de grietas o roturas que dificulten la visibilidad, sino que también debe estarlo de suciedad. En caso de no ser así, la sanción ascenderá a 200 euros.

Escobillas en mal estado, gastadas o estropeadas: en base al artículo 84 del Código de Tráfico y de Seguridad Vial, los agentes pueden inmovilizar el vehículo si presenta «deficiencias que constituyan un riesgo especialmente grave para la seguridad vial», además de imponer una sanción que puede ir de los 80 a los 200 euros.

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